Deber prioritario de la misión de la Iglesia, valiéndose incluso de los medios de comunicación social, es la defensa de la promoción de la verdad integral del hombre, creado a imagen de Dios para un destino eterno y, por tanto, no reducible a las interpretaciones parciales y limitadas que las ideologías y filosofías de diversa naturaleza hacen.
Si la Iglesia para sostener al hombre en sus necesidades materiales y para aliviar el sufrimiento mediante amplia red de iniciativas de caridad, no puede tampoco olvidar su deber de "caridad intelectual" como servicio a la verdad.
